La Eurocopa durante la muerte de Europa: una crónica acelerada.

*El 8 de Junio, a las seis de la tarde empezaba la Eurocopa bifronte 2012. Polonia y Ucrania se asoman  para dar color a la primera fase pero se despedirán rápido,  ofreciendo ambas selecciones dos de los juegos más alegres, valientes y suicidas de un torneo dominado por la manifestación del triple pivote; o sea un cerrojazo adelantado de la defensa al medio del campo. Fútbol de ladrillos que unos equipos se afanan por montar y otros por desmontar, convirtiendo así los partidos en un juego de piezas de Lego donde se impone el tacticismo, el “entrenadorismo”, la ralentización de las operaciones y la conversión del campo en una cuadrícula. Y es que la geometría es bella solo si se desarrolla con rapidez, entonces la velocidad simple de la línea deslumbra con su perfección concreta.

Claro que los torneos cortos e intensos siempre tiene el recurso de la épica, del héroe inesperado o que resurge, del equipo renacido o de la propuesta cambiante. Entonces el exceso supera a la cautela y los estados de desesperación hacen olvidarse a entrenadores y a jugadores de los rigores del orden como principio y fin. También de esto ha habido, o ha comenzado a haber a la altura de los cuartos de final que es a donde llega la primera entrega de este dietario impresionista. Una crónica acelerada de la Eurocopa durante la muerte de Europa.

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 Día 8.

Polonia-Grecia (1-1)

A las seis de la tarde, Polonia y Grecia empatan 1 miedo a 1 miedo con una actuación calamitosa del arbitro; español, por si hacía falta explicarlo.

 Rusia – República Checa  (4-1)

Rusia le pasa por encima a Chequia con un fútbol de ballet que prolonga la inmersión Holandesa de su maravillosa Eurocopa de 2008. Lo malo es que siguen casi los mismos, a excepción del luminoso Dzagoev, y que Arshavin no puede ser menos fiable. En todo caso, desde ya y para los neutrales, éste parece el equipo más divertido a seguir.

Día 9.

Holanda – Dinamarca (0-1)

Holanda se empeña en perder y lo consigue. Lo peor es que da señales de equipo muerto. Sus estrellas no responden y desde el banquillo se siguen asesinando tradiciones. Dinamarca, que siempre ha sido una pequeña Holanda, juega rápido y le basta. Krohn-Dehli, laborioso e incisivo define al equipo. Más que una sorpresa, una alegría.

 Alemania – Portugal (1-0)

A los alemanes les ha faltado la velocidad express del Mundial, es verdad, pero la han sustituido por un ariete implacable que ha golpeado 90 minutos un paredón de los rocosos de verdad. Estaba claro que solo un cabezazo podía abrir una brecha. Suficiente por esta vez pero esperamos ver otra cosa de la Alemania renovada de Löw. Portugal simplificó el juego: es mucho más sencillo sólo defender que defender y atacar. Tres centrocampistas para hacer la labor de uno y ni un solo balón en condiciones a un Cristiano que en clave solitaria prefiere la queja que la búsqueda. El delantero isla o come las migajas que caen o no come. La aparición de Varela desatascó el mediocampo y entonces sí que Portugal asomó la patita.

Día 10. 

España – Italia (1-1)

Entretenidísimo, veloz, con juego y con espíritu. España con sus rémoras y lastres perpetuos (y algunos nuevos) de la etapa de Del Bosque e Italia juvenil, alegre, ligera pero dura de masticar como siempre. Iniesta juega como si no costase y Pirlo levita, cada vez más lento, pero levita. La narración televisiva ha sido la más insoportable de la historia del medio. Y eso que Antonio Esteva narra un partido a la semana.

Irlanda – Croacia (1-3)

Pobre Irlanda que ya sabe lo que le espera; correr detrás del balón y de los que llevan la camiseta distinta a su maravilloso verde. Y hoy Croacia les ha hecho correr mucho. Mientras se jugó al patadón de área a área los irlandeses pudieron simular que había partido, pero cuando Modricpuso el balón sobre el césped se acabó.

Día 11.

Francia –Inglaterra (1-1)

El Inglaterra –Francia le ha quitado años al fútbol. Un asesinato por disgusto. Blanc agolpa centrocampistas y deja el talento bajo mínimos. Inglaterra tiene el talento bajo mínimos. El peor partido hasta hoy.

Ucrania – Suecia (2-1)

Shevchenko. La última misión del héroe. 2 goles después de un 0 a 1 que pintaba drama nacional. Territorio para leyendas que ni escrito de antemano.

Día 12.

Polonia – Rusia (1-1)

Rusia juega bien y Polonia tenía que hacerlo a la tremenda. Como resultado, un partido sin nada que esconder. Frente al recital de especulación y miseria de algunas grandes, las dos selecciones ofrecieron viveza, algo atropellada, sí, pero pura diversión. Al final, los dos sacaban la lengua y no era de extrañar. El público también. El partido del campeonato.

Grecia – República Checa (1-2)

En la otra mitad del grupo los checos juegan un partido de 6 minutos, bailan durante 45, lo que Rosicky da de sí. Grecia, que es el boxeador sonado del torneo, comienza entonces a manotear y hace méritos para un empate que no llega.

Día 13.

Dinamarca- Portugal (2-3)

Pudiendo ser guapa Portugal, prefiere pasar por fea. Tiene para más y hay que pedírselo, le va la rabia y no la contención. Moutinho está encastrado entre dos medios repetidos y el fútbol no fluye, y encima, si aCristiano se le pone el velo delante de los ojos, peor. Las dos que falló fueron por pensar en el después y no en el durante. Cuando Varela, otra vez, marcó el gol de la épica y su compañeros enloquecían, él miraba para otro lado. «Eso me tocaba a mí», parecía pensar. Dinamarca puso la cara, se atrevió; salió magullada pero se atrevió. Lo que no hacen las grandes lo están haciendo las pequeñas. Tiene mérito doble.

Holanda-Alemania (1-2)

A Alemania se le ha puesto cara de Alemania. Ya no es tan guapa ni tan grácil como en el Mundial. Digamos que no se te pone la sonrisa tonta cuando la ves. Ahora tiene cara de campeona otra vez. Holanda vendió su romanticismo al diablo y éste siempre cobra lo que se le debe. La inquietud fue de marcador y por que los alemanes relajaron el motor, que alguno lo lleva bastante justo. Cuando van Marwijk retiró a uno de los picapedreros del medio del campo, Holanda hasta pareció jugar al fútbol, y eso que el incorporado fue Van der Vart, de profesión “promesa”.

Día 14.

Italia-Croacia (1-1)

Croacia pinta bien. Le cuesta gobernar los partidos pero en ambos ha terminado por imponerse, esta vez con el mérito de haber logrado reducir, al menos empatar, a una Italia notable que sin merecerlo se ha metido en apuros, sólo 2 puntos a falta de un partido. Pirlo mueve una idea nueva que ojalá siga en la competición. Y hoy, además, ha marcado una falta de foto. Es un futbolista histórico, una rareza.

España-Irlanda (4-0)

Cada cual en su mejor versión. Un prodigio colectivo e individual contra un equipo animoso, que es como solemos llamar a los conjuntos malos pero simpáticos. Torres hoy sí, Silva hoy también. The Fields of Athenry goleaba en la grada con su potencia melancólica y el fútbol de seda y martillo de España no daba tregua en el campo. A su manera, cada cual se fue contento para casa. 

Día 15.

Ucrania-Francia (0-2)

Una hora de lluvia y relámpagos y media hora de futbol excelente le valen a Francia. Lo bueno que Ucrania ofrece de la mitad del campo hacia arriba lo deshace atrás.Blanc regresa al equipo de la clasificación,Benzema encuentra gente a quien pasársela y como resultado una victoria sin mancha.

Suecia – Inglaterra (2-3)

Partido entre dos equipos de mitad de la tabla para abajo de la Premier League. Poca calidad, mucho ánimo y goles a puñados en balones lanzados con catapulta. Un espectáculo algo primario, pero, al menos, un espectáculo saturado de emoción cruda. Suecia a casa, como si hubiese hecho méritos para otra cosa.

Día 16.

Grecia-Rusia (1-0)

Grecia, con su carisma destartalado y su colección de tipos patibularios le ha dado la vuelta la grupo. Karagounis ejemplifica la honestidad de los indeseables del fútbol moderno light, los que afean la foto. Rusia fue el equipo mercurial de siempre, un trampantojo que desaparece si lo miras desde el ángulo correcto.

República Checa – Polonia (1-0)

En el otro partido, los checos pusieron fútbol y corazón donde los polacos solo tenían corazón, bueno, y a Lewandowski. Bravos pero con las piernas de cemento, el cemento de la responsabilidad, fueron borrados del juego por un equipo que cada vez parece algo mejor pero caen con dignidad, haciéndolo mejor de lo esperado casi por cualquiera.

Día 17.

Portugal- Holanda (2-1)

Portugal enseña su verdadera forma por fin. Cuidado. Es un equipo cazador. Lo malo es que ha necesitado una situación de final de camino para reaccionar y dejar de jugar al “si pero no”. Hoy tenía que ganar y atacar con fiereza. Es un equipo de esos que se llaman modernos: muscular, golpeador, terminado en un filo tan cortante como Cristiano Ronaldo cuando se olvida de todo y en especial de él mismo. ¿Holanda? No ha participado en el torneo.

Dinamarca-Alemania (1-2)

Dinamarca ha llegado con la lengua fuera, menos Kron-Delhi que ha vuelto a marcar y seguramente a ganarse un buen contrato con algún equipo Premier. Quizás esperaban a una Alemania más amistosa contando ya con 6 puntos y la clasificación. Pero no. Los alemanes aprecen haberse tomado la primera fase en clave de pretemporada y cada partido han acelerado un poco más que en el anterior. Victoria por la fuerza de la inercia, a ver donde los paran.

Día 18.

Croacia – España (0-1)

Esta especie de gemelo malvado de España que esta jugando la Euro deja fuera a Croacia sin merecerlo; sin merecerlo Croacia y sin merecerlo España. Proponiendo las mismas soluciones para problemas diferentes, con un nulo aprovechamiento de un banquillo superior y con un ritmo horizontal y especulativo. Cuando Italia decide que quizás esté bien probar algo diferente, España recurre a ganar a la italiana: mínimo esfuerzo y a vivir de la desesperación del contrario en los últimos minutos. Resulta lamentable comprobar el retroceso de un fútbol prodigioso en tan sólo cuatro años. Ganar sienta mal, ganar da miedo. También se adquiere la costumbre, y esas son difíciles de quitar.

Italia – Irlanda (2-0)

Nervios otra vez para una Italia asomada al abismo. Más por el partido ajeno que por el propio, despachado con bien y con un Balotelli a punto de volvérsele a cruzar su único cable.

Día 19.

Inglaterra –Ucrania (1-0)

Pobre Ucrania, tan leve y agradecida de ver pero con un Sheva que solo da para un milagro por competición. El genial futbolista que fue Oleg Blokhin propone la prolongación del estilo histórico del genial entrenador que fue Valeri Lobanovsky, la escuela del juego matemático del Dinamo de Kiev, uno de los grandes equipos de los 70, la edad de nacimiento del fútbol moderno; deja buen gusto y un gol fantasma que fue gol y no fantasma. Inglaterra, entre con poco y con nada se llevó el partido y el primer puesto gracias a un Francia que pasaba por allí, decidida a no jugar y se topó con un golazo de Ibrahimovich.

Suecia – Francia (2-0)

Lo dicho arriba. Suecia se levantó pensando que eso de marcharse con cero puntos estaba bien para Holanda pero no para ellos. Al parecer, Francia también había pensado lo mismo y les dio facilidades. Como premio, España en los cuartos de la realpolitik.

Cuartos:

Portugal – República Checa (2-0)

Después de dudas y problemas para acoplarse durante unos nefastos primeros 45 minutos, Portugal decidió en la segunda mitad que quizá fuera oportuno ganar el partido. Y lo ganó bien ganado, con un Cristianohaciendo aquello en lo que de verdad es el mejor: rematando. Martillazo de cabeza y a semis. En la Eurocopa del triple pivote hay poco espacio para romanticismos. La República Checa es un equipo agradable, pero que concede la ventaja de jugar siempre con diez; ocupando camiseta el fantasma de lo que fue la sombra de Milan Baros, aquel futbolista de 6 partidos.

Alemania – Grecia (4-2)

Löw le dio la vuelta a Alemania y la hizo parecerse de nuevo a la del Mundial, en especial desde que el empate de Grecia la electrificase. Schürrle, Reus, en especial, y el gran Klose por Podolski, Muller yGómez no sólo dan muestra de un control asombrsoos del vestuario, también de la valentía y variedad de un equipo. Ofrecieron balón siempre corriendo y con llegada desde todos los lados. El joven fútbol de la Bundesliga brilló y Khedira, el del Stuttgart, no el trotón que alinea el Real Madrid, despachó partidazo y gol a juego. Grecia, tan fea, tan auténtica, puso todo lo que tiene; y es poco. Ya no defiende bien, solo acumula, y le faltan piernas para buscar el espacio con lo cual todo el partido fue una desoladora metáfora histórico-política.

España – Francia (2-0)

A principios de los 90, una plaga llamada basket-control arrasó la Europa baloncestística. Su máxima expresión fu el Limoges de Bozidar Maljkovic campeón en el 93. Un deporte de entrenador, un arma de equipos pequeños que se fue extendiendo a los grandes, quienes con mejores jugadores aplastaban a sus contrarios en una nube de molicie, posesión eterna y lentitud en la transición. La gente huía de las canchas. Hoy España ha firmado la obra cumbre del fútbol-control. La pelota como fin y no como objetivo, la anulación del juego, la desaparición del nervio. Como mirar dentro de una hormigonera. Con Francia dimitida desde el banquillo, formando con siete defensas, dos delanteros a 50 metros del área y un Cavaye perdido, se logró el sueño de todo entrenador: la abolición del error, ganar sin disputar. ¿Ha matado hoy España al fútbol? A mi casi; de aburrimiento y frustración.

Inglaterra –Italia (0-0 Italia pp.)

Menos mal. Después de un montón de minutos de querer, Italia pudo. Es un gran noticia que descubran que con otra manera de jugar también se puede llegar y competir. Pirlo, sabio y asceta, futbolista esencial, sintetiza con su levedad sobre el campo y su estilo de bella simplicidad lo que el equipo promete. Lástima su irregularidad arriba. Inglaterra insiste en ese híbrido, extraño a su propio fútbol, que se ha impuesto en la selección desde los años de Eriksson; tiempo que llevan intentando constreñir el fútbol loco y frontal que los jugadores llevan dentro en una caja pequeñísima y fea. Hoy el principio prometió mientras Gerard pudo tocar el balón y dirigirse directo a la portería. Desgraciadamente, cuando el balón comenzó a sobrevolarle y la defensa se acomodó en el área pequeña, el partido se convirtió en un monólogo de cabezazos contra la pared. En la prórroga, Inglaterra pedía penalties, y en los penalties Pirlo pidió puesto en la realeza. No hacia falta, en realidad ya lo tenía.

Publicado originalmente en NEVILLEhttp://nevillescu.wordpress.com/2012/06/27/europa-se-hunde-y-yo-vivo-junto-al-rio-una-cronica-de-la-eurocopa-2012-i/

 

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